Amor a la tradición, al clavel y al mantón de manila. Fervor por un Paseo de la Ermita que se viste con sus mejores galas para recibir un amor que pocos comprenden y todos festejan.
15 de mayo de 2015. Muchas niñas bonitas que se visten de chulapas y muchos chulapos que las acompañan con la cabeza bien alta. Son las 9:00 de la mañana y el Paseo ya huele a lo que será un largo y gran día. El día grande de Madrid y más de Carabanchel; el barrio que año tras año ve una peregrinación de gentes que se reencuentran para vivir una tradición muy especial que comienza nada más levantarse...
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| Comienzo del Paseo de la Ermita del Santo / Natalia Pérez Mas |
Primero, recoger agua del santo. Una costumbre que se remonta al siglo XVI cuando las familias acudían a merendar en el césped y bebían agua de los manantiales cercanos. Después, es hora de aprovechar que aún el paseo anda medio desierto. Mirar a uno y otro lado y ver una calle infinita que se pierde entre puestos. Calamares, gallinejas, entresijos, grandes paellas y muchas carpas que nunca permitirían que pasaras hambre.
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| Puesto de comida en el Paseo de la Ermita del Santo / Natalia Pérez Mas |
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| Preparación de paella en uno de los puestos / Natalia Pérez Mas |
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| Madre e hija de chulapas / Natalia Pérez Mas |
Se acerca la hora de la misa y la gente llega a borbotones. Por la parte baja de la Feria, desde Marques de Vadillo y por la zona alta, desde Carpetana. La pradera se viste con chulapas de todas las edades, unas que cogen primera fila para escuchar atentas la misa y otras que prefieren coleccionar flores e inmortalizar momentos.
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| Pradera en la hora de la misa / Natalia Pérez Mas |
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| Niña de chulapa jugando / Natalia Pérez Mas |
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| Dos chulapas retratándose en la pradera / Natalia Pérez Mas |
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| Chulapa buscando asiento para escuchar la misa / Natalia Pérez Mas |
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| Pareja bailando el chotis / Natalia Pérez Mas |
Bailes que enamoran. La chulapa coge al chulapo y le ofrece su don de baile. Y el chulapo se atreve. Escenas de música improvisada por todo el Paseo que invitan a las sonrisas cómplices. Hay un grupo, la Asociación Castiza que siempre se reúne en el mismo lugar para improvisar uno, dos y hasta varios bailes. Cualquiera puede meterse en el círculo y buscar compañero. El
chotis es el baile por excelencia de esta fiesta y está por cada rincón del Paseo. Profesionales y no se suman a la alegría de celebrar un día lleno de arte, felicidad y buen humor.
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| Llegada de miembros de la Asociación Castiza / Natalia Pérez Mas |
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| Baile improvisado en el Paseo de la Ermita del Santo / Natalia Pérez Mas |
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| Parejas bailando el Chotis en pleno paseo / Natalia Pérez Mas |
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| Paso de baile del chotis / Natalia Pérez Mas |
Rosquillas para el postre. Un mundo de dulces en los últimos puestos del Paseo. Tontas, listas, de Santa Clara o las más modernas de mora, naranja o limón. La tradición también avanza y a estas rosquillas se suman las más apetecibles tostas y pastas. Un verdadero día para saltarse la dieta. ¿Lo mejor? Este 2015 el tiempo acompaña. Hace sol, pero un sol que no quema y al que acompaña una brisa fresca para amenizar las horas centrales del día. Este año todos los madrileños pasean sin mas preocupación que la de disfrutar.
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| Rosquillas típicas de San Isidro / Natalia Pérez Mas |
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| Pastas decoradas con chulapos / Natalia Pérez Mas |
Amor a la diversión, a la fiesta y el color. No hay buen San Isidro sin atracciones, noria, manzanas caramelizadas o algodones de azúcar. El busto de Goya abre paso hacia la zona más divertida de la Feria donde los puestos de comida se cambian por bingos, juegos y muchos pequeños chulapos y chulapas que corren de un lado a otro buscando la mejor atracción.
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| Vista del Paseo de la Ermita del Santo con el Vicente Calderón / Natalia Pérez Mas |
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| Zona de atracciones de la feria / Natalia Pérez Mas |
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| Puesto de algodón dulce y refrescos / Natalia Pérez Mas |
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| Tiovivo de la Feria / Natalia Pérez Mas |
No hay mejor amor que el que permanece siempre. Y ese es el amor a un sentimiento. El sentimiento de la tradición, de la risa, la fiesta y el baile. Da igual el motivo que sea, la creencia que se tenga. Lo importante es saber que nos reunimos, crear excusas para reír juntos. Una
historia de amor diferente que nos lleva a la tradición, la fiesta y el cariño a un barrio que vive San Isidro como su gran día del año.
Qué bonito el pasado cuando vuelve.
Always be lovers.
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