| En la orilla / Natalia Pérez Mas |
Hay veces en que la naturaleza nos envuelve en un amor correspondido. Su silencio nos ayuda a escuchar nuestros pensamientos, el agua nos conduce por senderos desconocidos y nos abre rincones ocultos que tal vez, logren ser el lugar que buscamos para nosotros.
| Su rincón / Natalia Pérez Mas |
El Puerto de Navacerrada respira esa sensación de libertad y autenticidad que solo puede dar un lugar así. Naturaleza en estado puro desde sus árboles desnudos hasta sus riachuelos más pequeños que abren mentes cerradas e inspiran las más abiertas.
Amor a un cielo azul que tras subir una colina parece más cerca, amor a la vida de un pequeño lagarto que se presenta como perfecto anfitrión del mirador que descubre una infinita belleza. Y es que, el humano parece pequeño, casi inútil o inservible ante tanta belleza. A veces, no hay mejor simetría que la que produce la fusión entre el verde del suelo y el azul del cielo.
Amor al color amarillo de una pequeña flor entre tanto verde. Una instantánea especial que me recuerda a un poema de Miguel Hernández. Trata de una flor que nació dentro de una calavera abandonada con otros huesos en un cementerio y el dilema de arrancarla; lo que su pondría su muerte, o dejarla viva dentro de la calavera. Cuán efímera es la existencia, la vida seguirá su curso y los árboles seguirán creciendo cuando ya no estemos. No somos más que un suspiro en la eternidad...
¡Pobre flor! ¡ Qué mal naciste!
¡Qué fatal que fue tu suerte!
Al primer paso que diste
tropezaste con la muerte.
El dejarte, es cosa triste
el cogerte, cosa fuerte,
pues dejarte con la vida
es quedarte con la muerte.
* Consulta el álbum completo en haciéndo click en Flickr *
Amor a la naturaleza eterna.
Always be lovers.
